Kristinn Pálsson (Islandia, 17 de diciembre de 1998) es un escolta-alero islandés de unos 198 centímetros de altura, llegado a Alicante procedente del General Contractor Jesi, de la tercera categoría del baloncesto italiano.
Pálsson empezó a jugar con tan solo 6 años, en el club de su ciudad, Njárdvík. De hecho, en la temporada 2011-2012 debutó con el equipo senior; ¡solo tenía 13 años! Tras ese hito, se convirtió en un habitual en las rotaciones del club islandés, dando paso a ojeadores internacionales.
Con 15 años, el islandés llegaría al Stella Azzurra de Roma. En el país italiano se formó entre los mejores, llegando a participar en torneos punteros de Europa. En 2015 viajó a Nueva York, para iniciar su etapa en el College Basketball.
El sueño americano de Kristinn no duraría mucho, porque en 2017, una pérdida dentro de su núcleo familiar lo haría retornar a Islandia. Durante esos años en los EE.UU., promedió 8.7 puntos y 4.4 rebotes.
En su vuelta al país nórdico, el Njárdvík lo acogió por segunda vez, pero no sin antes haber tenido lío con el club romano, debido a la posesión de los derechos federativos de Pálsson. Ese pequeño incidente no frenó su crecimiento, porque logró consagrarse como uno de los puntales de la liga islandesa, con un poco más de 20 años de edad. Justo antes de la pandemia por el Covid-19, un grande de allí se hizo con sus servicios.
El Gríndavik (club donde se formaron otros lucentinos como Gudmundsson o Steinarsson), consiguió varios títulos con Pálsson en sus filas. Además, las medias, de 12.2 puntos y 6.4 rebotes le abrieron, de nuevo, a Europa y el mundo.
Los Países Bajos sería su nuevo destino, con el Aris Leeuwarden como su equipo. En tierras holandesas permaneció dos años, sin pena ni gloria, lo que le obligaría, por segunda vez en su carrera, a regresar a su patria, esta vez de la mano de Valur. En esta tercera etapa, demostraría porqué le quedaba pequeña la liga de su país. Con los de Reikiavik ganaría la Supercopa de Islandia, la liga y sería nombrado MVP de la competición.
Esos dos años de consagración lo impulsarían hacía el sur de Europa, concretamente a Italia. El Basket Jesi, de la Serie B, lo ficharía, con tal de ascender de categoría, pero no fue así. A pesar del fracaso colectivo, el alero nórdico hizo un gran año, al promediar 14.5 puntos y 5.1 rebotes; era una pieza clave.
En el aspecto internacional, Pálsson debutó en 2017 con la selección absoluta islandesa en el EuroBasket, pero sin lograr el pase a las eliminatorias, como también ocurriría 8 años más tarde y en la misma competición, aunque con un rol mucho más relevante.
A modo de curiosidad, su padre también fue jugador de baloncesto; Páll Kristinsson. La carrera de Páll se desarrolló, en gran medida en Islandia, pero llegó a disputar competiciones europeas.
En conclusión, es un jugador capaz de desempeñarse como un escolta o como un alero, destacando su gran mano desde el 6.75 (39.4% la pasada campaña). Asimismo, tiene un buen físico, lo que le permitirá adaptarse al estilo de juego de Pedro Rivero.
¡Bienvenido a Alicante, Kristinn!



