Poco después de la ya conocida salida de Perelló, llegaron rumores y filtraciones del nuevo entrenador, Pedro Rivero.
En primer lugar, Rivero finalizó su carrera como jugador en Alicante, no sin antes destacar su gran papel en el último ascenso a la ACB, el cual se produjo con Perelló en el banquillo, aunque no se pudo materializar. De la misma manera, en 2018 tampoco pudo devolver al HLA a LEB Oro, por lo que daría el salto a entrenar.
En Alicante se le brindó la oportunidad para arrancar su etapa como técnico. De hecho, uno de los objetivos era, por no decir el más importante; el ascenso a la LEB Oro. Y se logró. Aquel Lucentum del segoviano arrasó en una LEB Plata que se le quedó pequeña, apuntalando, a falta de varias jornada, la promoción.
El próximo curso se volvieron a cumplir, con creces, las expectativas de un recién ascendido. Sin embargo, la pandemia frenó la enorme y positiva tendencia, la que permitió tildar al HLA de ‘revelación’. Se decidió renovar a Pedro, ahora con aspiraciones reales de hacer algo grande, y, de nuevo no defraudó. Pese a que la temporada fue extraña, los PlayOffs nos invitaron a soñar, aunque, al final, cayésemos en semifinales.
Después de ese inicio como entrenador, el castellano se fue del HLA Alicante, con la sensación de haber dejado el pabellón bien alto, así como tener la puerta siempre abierta para volver. Su primera aventura fuera de la Terreta fue en Palencia, donde se convertiría, con el paso del tiempo, en el ingeniero que transformaría un histórico ascenso de los palentinos a Liga Endesa.
Por segunda vez, se fue por la puerta grande, esta vez en dirección a la capital, de la mano del Estudiantes. En Madrid las cosas no le saldrían como en las anteriores etapas, ya que, inexplicablemente, sería despedido a pocas semanas de llegar a la parte más caliente del curso 2024-2025. Asimismo, Rivero decidió apartarse del basket profesional durante un año, siendo la llamada del Lucentum la que avivaría sus ganas de volver a entrenar.
En conclusión, un regreso muy ilusionante, el de una de la figuras que revivió el espíritu baloncestístico perdido, en parte, por la desaparición del club, en 2013. Desde aquí esperamos que se repita su último periplo en tierras levantinas, para así volver a darle fuelle a una llama que queremos que cada vez sea más grande.
¡Bienvenido de nuevo, Pedro!




